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Ciudad de México / Cuajimalpa de Morelos / Política

Donald Trump, el peor promotor de Estados Unidos

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23 de Enero de 2026
355 vistas
9.5 minutos de lectura

La opinión de Luis Manuel Arce Isaac.

Donald Trump, con una política interior de rompimiento de la institucionalidad del país, anticonstitucionalista, de violaciones constantes en la sagrada división de poderes, una militarización prácticamente inédita de los estados ni siquiera comparable con la que hubo después de la guerra entre el norte y el sur para definir estatus de las colonias de la Unión, y una ruptura brutal y peligrosa del orden internacional con guerras de todo tipo y destrucción de los factores de diálogo y equilibro, es el peor promotor de Estados Unidos y del entonces denominado ’sueño americano’.

Donald Trump, el peor promotor de Estados Unidos

Por el contrario, con él, todo es una pesadilla, tanto dentro como fuera de las fronteras estadounidenses. Ojo con su recién creado Consejo de ’Paz’, pues por su composición debería ser un Consejo de Guerra. Busquemos entre sus 18 países miembros cuáles realmente quieren la paz en Gaza y quienes le hacen coro y son en los hechos mercenarios, y encontraremos muy pocos los honestos: Bahréin, Marruecos, Argentina, Armenia, Azerbaiyán, Bulgaria, Hungría, Indonesia, Jordania, Kazajistán, Kosovo, Pakistán, Paraguay, Katar, Arabia Saudita, Turquía, EAU, Uzbekistán y Mongolia.

El pensamiento y acción trumpista genera preguntas comunes que nacen en Estados Unidos y se extienden como mancha de petróleo en el mar a todos los continentes y que, lamentablemente, no tienen conformada una respuesta para ellas todavía:

¿Hasta cuándo hará tanto daño Donald Trump a su propio país y al mundo? ¿Hasta dónde llegará en su desastrosa creencia de que en verdad puede dominar el planeta? Tal amenaza de imponer un hegemonismo que no es aceptado y que puede conducir a una descomunal guerra mundial, ¿responde a una creencia real, es solo un peligrosísimo chantaje, o hay algo más allá de esas hipótesis?

Muchos analistas en sus investigaciones y estudios coinciden en la formulación de tales cuestionamientos, palabras más, palabras menos, porque en realidad es muy difícil descifrar las causas de un comportamiento impulsado solamente por propósitos de grandeza, cuando hay tantas evidencias de irracionalidad en ellos.

¿Es posible creer con seriedad que hoy, en un mundo cada vez más globalizado en el cual ya no se puede monopolizar el desarrollo, haya un país con la suficiente capacidad de todo tipo -no sólo de armas- para apoderarse de un hemisferio por la fuerza militar o económica, o ambas al mismo tiempo, o de pretender adueñarse de una isla con una superficie mayor a la de México, como Groenlandia, sin que Latinoamérica y el Caribe, Europa o Canadá, hagan nada por impedirlo, y por añadidura sabiendo cuáles son los propósitos de Trump, los cuales ni siquiera ha ocultado?

Trump, evidentemente, le hace muchísimo daño a Estados Unidos, porque induce a la gente percibirlo como un país demoníaco, ambicioso y egoísta, enemigo de todos y amigo de nadie, y también al resto del mundo porque lo obliga a concentrarse en su defensa, gastar innecesariamente en la resistencia a ser conquistado o liquidado, lo que deberían usar en el aumento de los niveles de bienestar de la persona, y vivir siempre bajo el temor de que la matanza en Gaza, o el ataque artero a Irán y la alteración del orden público, o el bombardeo y secuestro del presidente de una nación independiente y soberana, como hizo con toda impunidad de Venezuela, se repita, como ya hizo con el bombardeo a Nigeria, también para robarle su petróleo.

Y el daño es mucho mayor cuando, desde fuera de sus fronteras, la ocupación federal militar de estados autónomos es observada como una acción de totalitarismo y dictadura ejercida por un supremacista contrario a la tan defendida y socorrida Constitución con sus cientos de Enmiendas, enemigo de la institucionalidad y violador flagrante de la división de poderes que garantizan la democracia representativa de cuyo respeto siempre se vanaglorió esa nación la cual surgió y se mantiene gracias a migrantes que hoy son tan despreciados y vilipendiados, incluso por hijos y nietos descendientes de extranjeros ahora encaramados en el poder.

Otras preguntas también muy comunes, son: ¿por qué ha pasado esto? ¿por qué Estados Unidos ha tenido que fabricar un presidente de un Donald Trump empresario y documentadamente corrupto, violador del fisco y acusado de pedófilo y otros delitos sexuales comprobados?

¿La acumulación de tanto egoísmo y ambición ha ganado terreno en tal magnitud que ni en la más pesimista de las hipótesis que maneja el poder de los millonarios estadounidenses se considere posible o probable la desaparición del hombre como especie, cuando todos los caminos que están tomando ellos mismos frente a adversarios como China, Rusia y la propia Europa, ya sean comerciales, económicos, financieros o militares, conducen a los arsenales nucleares?

Acciones como las perpetradas por Trump en Venezuela, Irán, Siria, Sudán, Yemen, Nigeria, Irak, Líbano y 50 naciones más en las que hay en estos momentos guerras de las cuales Estados Unidos no es ajeno, no están fuera de una globalización de nuevo tipo en la que los capilares están conectados y reaccionan ante cada estímulo, negativo o positivo, como la teoría del dominó.

La militarización federal de los estados repercute no solamente en los otros 49 de la Unión, sino en otros países, porque si trata a sus compatriotas con tanta agresividad y odio, sean o no extranjeros, como a Renee Nicole Good, una ciudadana estadounidense, no una migrante, madre de tres hijos, es imposible no verse en ese mismo espejo, vivas en África, América latina, o en cualquier país que haya petróleo y tierras raras en abundancia.

¿Cómo no ver en Minneapoles el reflejo del ejército de camisas pardas de Hitler para cazar judíos, asesinarlos en las calles tomando como paredón los frontales de edificios y plazas, o llevarlos en tren a los campos de concentración para cremarlos en los hornos como los de Auschwitz?

Mencionando a Adolf Hitler, todavía hay quienes siguen averiguando si hubo una relación entre la posición física de su cerebro dentro de su cráneo u otro asunto médico porque la localización específica de estructuras y lesiones, está íntimamente relacionada con patologías cognitivas. La neurociencia moderna demuestra que el daño en áreas específicas cerebrales produce déficits cognitivos concretos.

La literatura al respecto alerta que hay puntos clave sobre la relación entre la posición cerebral y las patologías cognitivas como, por ejemplo, la localización del daño y función, denominado científicamente funcionalidad por posición, debido a que partes del cerebro controlan funciones específicas, y el lugar de la lesión determina el tipo de disfunción cognitiva, ya sea en los lóbulos frontales, que son los responsables de la planificación, toma de decisiones, comportamiento y memoria de trabajo, y causan cambios de personalidad, impulsividad y dificultad para concentrarse, mientras que los parietales pueden ocasionar patologías neurodegenerativas específicas, como la demencia frontotemporal, la cual ataca la zona anterior del cerebro.

Después de muchos años de investigación, los peritos llegaron a la conclusión de que Hitler padeció de Parkinson posiblemente posencefálico, con síntomas detectables desde 1933-1934, incluyendo temblores en la mano izquierda, postura encorvada y rigidez, según se lee en varios sitios de internet.

La enfermedad, añaden, provocó un progresivo deterioro motor, pero también se ha relacionado con rigidez mental, paranoia, falta de empatía y decisiones irracionales hacia el final de la Segunda Guerra Mundial. Fue documentado que su médico personal le suministraba un "cóctel" de medicamentos que incluía anfetaminas, barbitúricos y opiatos, lo cual probablemente exacerbó sus problemas cognitivos, induciendo paranoia, comportamiento psicótico y una toma de decisiones errática.

Mientras, los historiadores han vinculado el deterioro físico y mental de Hitler, acelerado por el parkinson, con sus decisiones militares desastrosas, especialmente tras 1940, pues, además de la inestabilidad emocional, los pacientes con parkinson a menudo presentan "inflexibilidad mental" o rigidez, rasgos que describen el comportamiento de Hitler en los últimos años.

Lo sucedido con Hitler es un indicativo, más allá de los temas de personalidad o de ansiedades políticas, de que todos los individuos, sin importar sexo ni edad, ni estatus social, estamos expuestos a accidentes cerebrales y debemos cuidarnos por el bien nuestro y de los demás.

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Louis Ferguson

An editor at Blogzine
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Louis Ferguson is a senior editor for the blogzine and also reports on breaking news based in London. He has written about government, criminal justice, and the role of money in politics since 2015.


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