Segunda parte
La celebración del XVII Congreso Nacional Ordinario de la Confederación de Trabajadores de México CTM, (23 y 24 febrero), será la prueba más importante actual que enfrente la otrora poderosa organización obrera del
país, porque elegirán Secretario General y Comité Nacional que deberán marcar rumbo nuevo y comprometido con la clase trabajadora, y a la vez, fundamentalmente, defender su autonomía ante el asedio de intereses empresariales y políticos interesados en influir en ella, como se ha denunciado.
La última semana de febrero, el sector obrero organizado debe estar fusionado y comprometido para lograr una Secretaria General y Comité Nacional fuerte sin sometimiento ni compromisos y entes ajenos al gremio;
con la representatividad que requiere un liderazgo poderoso que cumpla el vital compromiso, ’que la voz del trabajador sea escuchada y considerada en asuntos gubernamentales, sociales o de trabajo’, como en el pasado.
Se tiene que reconocer que CTM es Organización sindical envejecida por actos de claudicación, desviaciones y corrupción. Hay un grupo del ’todo para mí, nada para los trabajadores’, que impulsa un liderazgo cetemista
cómplice con evidentes actos que violan la libertad sindical, aseguran, fuentes dignas de crédito.
En la actualidad los trabajadores ya no están al margen de la sociedad; son miembros y participan en tareas colectivas. El significado político del movimiento obrero es ahora igual al de cualquier otro grupo de presión; ha
pasado el tiempo, que duró casi cien años, en que representaba al pueblo como un todo, si entendemos por le peuple el cuerpo político real, diferenciado como tal de la población y de la sociedad.
Hoy son otros tiempos: El descubrimiento del <<quien>> en contra distinción al <<que>> es alguien con -sus cualidades, dotes, talento y defectos que exhibe u oculta- está implícito en todo lo que ese alguien dice y hace. Los
delegados al XVII Congreso Nacional Ordinario sabrán decidir <<el quien>> que por sus atributos personales lo distinguen para ser el séptimo Secretario General de la C.T.M en una historia de nueve décadas.
Este 24 de febrero de 2026 se cumplen 90 años de esa otrora majestuosa Confederación de Trabajadores de México -CTM- y del Comité Nacional encabezado por un líder excepcional ¡Fidel Velázquez Sánchez!. Constituir
la Confederación de Trabajadores de México, obedeció, a una necesidad.
Y, no fue labor de un hombre ni de un pequeño grupo, sino el resultado de una acción conjunta de acuerdos entre agrupaciones comprometidas con la lucha obrera.
Los objetivos que debe proponer la unidad de clase son: inclusión del proyecto de la clase trabajadora en el Proyecto de Nación y, en el desarrollo
socio económico del país; Defensa del Estado de Derecho, Democracia, Reforma Económica; Respeto y cumplimiento al mandato de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Unidad política, como base de
unidad sindical; unidad sindical para fortalecer la política. Participación colectiva de los trabajadores en la contienda, para asegurar su participación como grupo trabajador y una situación individual consiente en su deber ciudadano en los procesos electorales, sin desatender la defensa de
derechos de clase.
En esa importante decisión del Congreso nacional cetemista debe imperar la disciplina y el respeto a los contendientes, porque cualquier división en el
movimiento obrero repercute en un quebranto a la conciencia de clase, la combatividad sindical, la corrupción, la usurpación de funciones, el silencio
de los trabajadores y un debilitamiento en la unidad como fuerza organizada frente a los grandes problemas nacionales y en el planteamiento a sus demandas, aseguran denunciantes.
No caben inconformidades a la decisión que asuma el Congreso Nacional ni el oportunismo que divide, que ofrece utopías y debilita la unidad.
Por lo tanto se debe asumir conciencia de clase, unidad que neutralice toda tendencia que divida o perturbe la consolidación de una fuerza social que reclama un privilegio: ’Estar a la vanguardia en la defensa del Estado de derecho y el desarrollo socio económico del país’.
En esta época debe prevalecer la Unidad, experiencia de un Secretario General, madurez, historia personal, capacidad de negociación, habilidad política, para defender la democracia y el Estado de derecho, la entrega a una organización de dimensión nacional, que entienda el nuevo mundo del trabajo, retos de la modernización, el papel de la Confederación frente a Objetivos de la Agenda para el Desarrollo Sostenible, en particular el Trabajo decente, negociación colectiva, libertad sindical, salud en el trabajo, digitalización, robótica e Inteligencia Artificial, poniendo al margen ambiciones personales o de grupo.
Fidel Velázquez al frente de la C.T.M. conformó un muro infranqueable donde se estrellaron las conductas destructivas; porque en todos los tiempos surgen falsos redentores que engañan ofreciendo paraísos e incitan a la violencia por la vía del discurso demagógico.
Por otro lado, Aceptando sin conceder que el secretario general de la CTM, Carlos Aceves del Olmo, redactó y firmo la carta donde declina reelegirse por motivos de salud, y el deseo de disfrutar la compañía de su familia; de
ser así, quiere decir que privó la prudencia, en el arte de envejecer que se asocia a la pérdida de facultades esenciales, la enfermedad, la decadencia
intelectual, la inutilidad, una degradación penosa -esa <inbecilla facultas> con la que Galeno definió la vejez en su sentido estricto- alejemos el prejuicio de entender la senectud como sinónimo de enfermedad y entendamos a nuestra salud como obra de nuestra vida y la enfermedad
como amenaza en todas las edades.
Por vez primera, en nueve décadas de historia de la organización, un grupo de oportunistas, estuvo usurpado funciones y tomado decisiones que han causado daño a la unidad. Desde 1936 la C.T.M. nunca había vivido ese
desorden, descuido y ambición: intereses personales o de grupo no dudan en alianzas nefastas, líderes políticos y empresariales de mala fama -que han sido detectados- suman ambiciones grupales con el fin de impedir la
posibilidad de celebrar un Congreso Nacional legal y legítimo, de lograrlo se asestaría un golpe demoledor a la unidad y fuerza de la clase obrera organizada.
Quien incursiona en la lucha obrera, sin atributos, pero poseído por la ambición, sin luz propia, es fácil presa de la manipulación perversa de una caterva de vividores que lo controlan y suplantan; quedando a la deriva –una mente y una mano sin reflejos-, sin voluntad propia para signar
documentos-, es difícil ocultar cuando un individuo no está sano física y mentalmente ni apto para tomar decisiones propias, en el caso del Secretario General que juro respetar principios y estatutos de una C.T.M.
que vivió con grandeza un pasado no lejano, no puede ser ajeno a ello, lamentablemente la enfermedad lo incapacita para seguir asumiendo una responsabilidad gigantesca, la Secretaria General de la Confederación de Trabajadores de México.
El llamado a la unificación y organización de los trabajadores fue tema recurrente en la campaña electoral del General Lázaro Cárdenas del Rio, acción prioritaria de su gobierno y convicción política de siempre.
’La unificación y la organización de los trabajadores son la base fundamental para todo progreso revolucionario, y es preciso insistir en la idea hasta que quede profundamente gravada en la conciencia y en la realidad de nuestra
patria’. Hoy ese llamado debe prevalecer a 90 años de distancia.
Existen documentos históricos que responden a dudas: ’El Comité Nacional de Defensa Proletaria se disuelve en el Congreso de febrero de 1936 dando paso al surgimiento de la Confederación de Trabajadores de México. Se
rebasa una coalición de incipientes y dispersas organizaciones sindicales, hace presencia una nueva gran central obrera. Rebasa el programa de las
centrales obreras de esos tiempos, la C.T.M. no sólo propone el mejoramiento económico, social y ético de la clase trabajadora. Por primera vez se reivindica como propias las aspiraciones del pueblo en su conjunto y
las necesidades de la nación frente a las fuerzas del exterior que tratan de impedir su desarrollo y su cabal independencia. Y como representativa del
proletariado mexicano acuerda vincularse con el proletariado internacional’.
El Congreso constituyente celebrado en la Arena Nacional -21 al 24 de febrero 1936-, fue un acto de unidad, el más importante de cualquier otro tiempo del sindicalismo mexicano; no se imponen doctrinas políticas ni morales; no es tema la creencia religiosa; es una masa obrera socio cultural multicolor, porque nada de eso cuenta para unir a los que por necesidades impuestas por el capitalismo en el desarrollo industrial deben consolidar la unidad de clase; bajo tal objetivo colaboraron todos ¿Cómo se puede enaltecer a la Confederación de Trabajadores de México?,
según fuentes informativas, es fundamental el perfil de un hombre de talento y experiencia, que cumpla los requisitos estatutarios y con los votos de los sindicatos de base de manera personal, libre, directa y secreta, sin compromisos ajenos a la defensa legítima de la clase trabajadora, para ser electo como lo fue, en sus tiempos, Fidel Velázquez, para unir fuerzas hacer efectivos lineamientos que dieron vida a la Confederación de Trabajadores de México y de esa forma reforzar principios y valores en beneficio del
desarrollo de nuestro país.
Hay personajes que han abierto la caja de Pandora y se pronuncian sobre un candidato en particular, -respetable su opinión pero… no son trabajadores afiliados a la C.T.M. ni son delegados al Congreso-, hemos guardado pronunciamientos y comentarios de trabajadoras y trabajadores así como de sindicatos afiliados a la propia Confederación de Trabajadores de México donde señalan al candidato cercano a los y las trabajadoras, con talento y atributos personales, con trayectoria desde las filas juveniles hasta el desempeño de varias responsabilidades en el Comité Nacional, lleva en sus venas la sangre obrera, hijo de líder y legislador obrero y madre trabajadora, ese es el retrato hablado por el que votarán de acuerdo a los
estatutos para que a partir del próximo 24 de febrero asuma la Secretaría General y por el conjunto del Comité Nacional. No damos su nombre porque la C.T.M. no debe hundirse en una espiral de ambiciones.
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