Reflectores en medios periodísticos y hasta en los mismos canales oficiales se ha llevado la disputa por el inmueble que aún ocupa la Fundación Arturo Herrera Cabañas (FAHC), misma que, adelanto, debe permanecer en comodato como salida política y no por presiones, sino por el legítimo compromiso con las causas sociales donde la cultura es un aspecto inalienable.
Porque en su largo historial de impulso a artistas que se extiende por casi 3 décadas, han tenido solamente dos errores contractuales: el gran ’delito’ de tener una cafetería, y el de no sujetarse a arbitrajes locales tal como estipulaba el documento… nada que no pueda resolverse con una charla y un nuevo compromiso.
Aquí hago un paréntesis.
A diferencia de otros comodatos, este especificaba la prohibición de desarrollar una actividad distinta a la acordada sin previa autorización. Lo que se hizo fue instalar una cafetería (imagino que para contribuir en saldar sus gastos), de la que no se obtuvo licencia de funcionamiento por el simple hecho de que no se podía (al exhibirse el contrato, habría sido ilegal tanto el trámite como una eventual placa de funcionamiento).
Avanzando, la solución era tan sencilla hace un año como lo es ahora: una mesa donde ambas partes muestren disposición al entendimiento y a partir de allí se lleguen a dos alternativas. La primera sería que se les permita la operación de una cafetería con una modificación al contrato, para que así no exista laguna legal alguna. La segunda es permitirles la operación manteniendo la negativa de que operen una actividad comercial al interior de la misma, lo que les llevaría a un mero apercibimiento sin que se comprometa la continuidad del comodato.
Lo que no puede hacerse es que una parte no reconozca que obró mal al no solicitar permiso a las autoridades y que encima no se siente con ellas para solucionar el asunto (porque no es una cuestión de orgullo ni de egos, es de vocación en la promoción cultural), así como tampoco es válido dar por hecho que no habría solución alguna e incluso elaborar nuevos proyectos sobre un inmueble que aún no es desalojado (porque entonces la lectura no es que querían diálogo, sino pretextos que dieran legalidad al desalojo).
En este momento, el asunto está enfrascado en una dinámica de perder-perder.
Porque si bien la FAHC no depende de un inmueble para llevar a cabo su labor, el actual es privilegiado y cuenta con historia. Cada peso que se destine al a renta de otro inmueble será un peso menos que se destine a la promoción. Lo anterior es sumo importante si se tiene en cuenta que es una asociación sin ánimo de lucro y que eso mismo ha sido confirmado por los comentarios de quienes han recibido su apoyo (al menos así se ha visto en redes sociales). Los perjudicados pues, son la misma comunidad artística a quien pretenden apoyar.
Pero políticamente, es el gobierno estatal encabezado por Julio Menchaca quien sale más raspado. Cuando se promovió la revocación de mandato, en 90 días de convocatoria impulsada por 8 promoventes, apenas se juntaron 8 mil firmas. En redes hubo ruido, pero a la hora de la verdad, la participación alcanzó apenas el 0.3% del padrón; incluso, si la cifra requerida hubiese sido del 3 y no del 10% del padrón, las firmas no habrían alcanzado una décima parte de las requeridas bajo dicho supuesto.
La agrupación encabezada por Tonatiuh Herrera no fue, ni de lejos, la que más recaudó: con poco más del 18%, quedaron en tercer lugar entre los promoventes. Es más, como antecedente en cuanto a ’músculo’, cuando su grupo político contendió por la alcaldía de Pachuca con Pablo Vargas en la boleta, iniciaron con 26 puntos de ventaja y terminaron perdiendo por 3.
Con la narrativa tras el conflicto sin embargo, en el imaginario popular, Tonatiuh Herrera pasa a ser el principal opositor hacia Menchaca, o por lo menos el que más le preocupa. Y de ser así, la próxima vez que se presente en una interna el apoyo que antes tenía de unos cuantos, se verá engrosado por una parte de todos aquellos que no comulgan con la actual administración (entre el 30% y 40% de los hidalguenses)… y todo por uno de casi 400 inmuebles recuperados donde los comodatarios incurrieron en una falta menor.
ATIZOS
Tal como se dijo, la falta cometida por la FAHC fue menor y tiene remedio. Pero ya que andamos en temas de legalidad en comodatos, los señalamientos realizados hacia los inmuebles del Club Pachuca no son cosa menor y las acciones encaminadas hacia el despojo o regularización de los mismos son una señal del Estado de Derecho.
Como publicó este medio, el contrato de comodato del estadio se encuentra escondido de manera ilegal, pero además, el museo del fútbol ostenta irregularidades tales que en este caso sí que debe ser retirado, porque incluso el domicilio difiere.
Las formas son fondo y la justicia selectiva revela más que cualquier discurso.