La salud mental y física de la fuerza laboral mexicana se encuentra en un punto crítico tras la revelación de un informe alarmante de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que estima más de 840,000 muertes anuales en el mundo derivadas de riesgos psicosociales en el entorno laboral.
En un país como México, donde las jornadas extendidas y la precariedad en el empleo son retos estructurales, las cifras resuenan como una llamada urgente a la acción pública y empresarial.
El documento titulado ’El entorno de trabajo psicosocial: avances mundiales y vías de acción’ identifica como detonantes el acoso laboral, la inseguridad en la contratación y las altas exigencias con bajo control. Estos factores no solo erosionan el bienestar emocional, sino que se vinculan directamente con enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares y trastornos mentales graves, incluyendo el suicidio.
México enfrenta un desafío mayúsculo, pues históricamente ha registrado niveles de estrés laboral superiores al promedio internacional, lo que coloca a sus trabajadores en una situación de vulnerabilidad crítica.
La magnitud del problema trasciende lo humano. La OIT calcula que la pérdida de 45 millones de años de vida saludable por discapacidades o muertes prematuras genera un costo equivalente al 1.37 % del PIB mundial cada año. En México, el ausentismo y el presentismo (trabajar sin plenas facultades por enfermedad) frenan la productividad y evidencian la necesidad de gestionar estos riesgos como parte de una estrategia de desarrollo económico sostenible.
El informe redefine el concepto de entorno psicosocial, abarcando desde el diseño de tareas y claridad de funciones hasta el impacto de la vigilancia digital y la inteligencia artificial. Según Manal Azzi, especialista de la OIT, las nuevas tecnologías ofrecen flexibilidad, pero también pueden intensificar riesgos si no se acompañan de políticas de desconexión y apoyo organizacional.
La OIT exhorta a gobiernos y empleadores a integrar la salud mental en los sistemas de seguridad y salud en el trabajo. En México, las normativas contra el estrés laboral enfrentan ahora el reto de profundizar en las causas estructurales, priorizando el diálogo social y la gestión integral.
Un entorno laboral saludable, advierte el organismo, no es un lujo, sino una condición indispensable para la supervivencia de los trabajadores y la resiliencia de las empresas.
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