La dependencia energética de México respecto a Estados Unidos sigue siendo notable, especialmente en el sector de combustibles. Actualmente, México representa el 43.2% de las exportaciones totales de gasolina de Estados Unidos, consolidándose como el principal comprador en comparación con otras naciones de la región.
A gran distancia se encuentran países como Guatemala (5.5%), Colombia (5.3%) y Costa Rica (4.7%), lo que resalta la alta concentración del mercado en México.
En términos de volumen, esto se traduce en aproximadamente 367 mil barriles diarios importados por México, una cifra que supera con creces a cualquier otro socio comercial en este ámbito, según datos de la Energy Information Administration.
Otros mercados relevantes incluyen a Trinidad y Tobago (4.4%), Puerto Rico (3.9%) y la República Dominicana (3.7%); sin embargo, ninguno se acerca al impacto que tiene México en las exportaciones estadounidenses de gasolina. Incluso países como Chile y Ecuador se sitúan por debajo del 3.5%, lo que confirma la clara dominancia de la demanda mexicana en este flujo comercial.
Este patrón no solo refleja la proximidad geográfica, sino también las limitaciones estructurales en la capacidad de refinación de México. A pesar de los esfuerzos por aumentar la producción interna, el país continúa dependiendo de importaciones para satisfacer su demanda, lo que lo hace especialmente vulnerable a cambios en precios internacionales, logística y a la política energética bilateral.Con información de EL ECONOMISTA
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